La Ruta de los Volcanes es una forma espectacular de descubrir la isla de un solo vistazo, recorriendo paisajes donde se mezclan volcanes, pinares y nubes.Se trata de un recorrido por el Parque Natural de Cumbre Vieja, al sur de la isla, un espacio formado por una alineación de volcanes y, por lo que, evidentemente, un paisaje completamente de origen volcánico.
Aunque la distancia es de 17'4 km, nosotros hicimos cerca de 20 km en unas 7 horas, recorriendo de norte a sur el Parque Natural de Cumbre Vieja, una ruta lineal que comenzamos en el Refugio del Pilar y que acabamos en Los Canarios (Fuencaliente).
El recorrido completo serían unos 6 km más hasta llegar al Faro y Las Salinas de Fuencaliente, pero como ya habíamos estado el día anterior, no continuamos bajando. La pena es que nos perdimos el ver, el Volcán de San Antonio, que lleva algunos siglos inactivo y el Volcán Teneguía, que tuvo su última erupción en 1971
 |
| Cráter del Volcán El Duraznero, que formó parte de la erupción del Volcán de San Juan en 1949 y que pudimos ver durante el recorrido |
Salimos a buena hora de nuestro alojamiento en El Paso para dirigirnos a Los Canarios, donde terminaríamos la ruta y dejaríamos el coche. Allí, un taxi, con el que habíamos quedado previamente, nos llevaría hasta el inicio de la Ruta de los Volcanes en el Refugio del Pilar

 |
Fuencaliente Por detrás, a la izda, asoma el Volcán San Antonio, el cráter más grande y cercano al pueblo |
 |
Refugio del Pilar Situado casi en el centro de la isla y rodeado de pinar al pie del Pico Birigoyo, a 1811 m Un área recreativa que dispone de zona de acampada, previo permiso, parque infantil, agua potable, barbacoa, bancos y un centro de interpretación de la ruta |
Comenzamos ascendiendo por un bosque de pinos y siguiendo el GR-131 y seguiremos por un terreno alfombrado de pinazas, que la verdad era bastante agradable de pisar, y completamente lleno de pequeñas piñas caídas
Durante la ruta, el paisaje va cambiando continuamente, alternando entre bosques de pinos, donde el sol casi no entra,
y zonas abiertas donde brilla con fuerza.
 |
| Zona de helechos |
De repente, nos adentramos en una capa de nubes y, casi sin darnos cuenta, acabamos caminando por encima de ellas
Llegamos al Llano de la Mosca, es uno de los pocos tramos más suaves de la ruta
 |
En medio de la retama palmera, un cartel hace referencia al volcán Nambroque, uno de los muchos conos volcánicos de la zona, señalando su presencia en este tramo del recorrido |
En el Llano hay una pequeña construcción a modo de refugio o área de descanso,
que parece que está cerrada y que sorprende en medio de este paisaje
De nuevo, el sendero se cubre de pinaza y pequeñas piñas caídas, haciendo el camino mucho más cómodo y agradable de pisar, si no fuera que empieza a ir en ligero ascenso...
El paisaje ahora es diferente y ahora el firme es una gravilla más gruesa y dura de tierra volcánica
El sendero sigue en ascenso entre brotes que emergen


 |
Las nubes eran tan densas que no se veía ni rastro lo que había por debajo Era una pasada, una vista preciosa que te dejaba con la boca abierta |
 |
Nos encontramos a 4'5 km del Refugio del Pilar y a 13,1 km de Los Canarios Llevamos poco más de 2 horas de ruta |
 |
Por fin pudimos distinguir algo, el contorno de la Caldera de Taburiente y cómo no, ahí tenemos el Pico Bejenado, que apenas se ve, pero se le reconoce bien El manto de nubes blancas cubre completamente el poder visualizar los Llanos de Aridane |
Llegamos a la zona volcánica por excelencia.
Durante muchos kilómetros nos acompañará esa arena negra tan característica de este paisaje,
tan espectacular a la vista como exigente bajo los pies.
Continuamos la ascensión hasta alcanzar el Hoyo Negro, una de las principales bocas eruptivas asociadas al Volcán de San Juan
La erupción del Volcán de San Juan comenzó un 24 de junio del 49', en pleno día de San Juan, tras siglos de calma volcánica en la isla el material volcánico emergió por distintas bocas eruptivas, entre las que destacan Hoyo Negro y El Duraznero, dos de los cráteres más representativos de aquel proceso eruptivo.
La actividad volcánica se prolongó durante más de un mes, donde la ceniza y los materiales expulsados llegaron hasta zonas como El Paso y Los Llanos de Aridane.
 |
Cráter Hoyo Negro, boca eruptiva del Volcán de San Juan
|
 |
Cráter Hoyo Negro, boca eruptiva del Volcán de San Juan Su forma profunda y su color oscuro impone, parece un gran vacío abierto en la tierra Nos acercamos con cuidado al borde, la pendiente es inestable y el terreno parece hecho de material suelto |
Dejamos atrás el Hoyo Negro y el sendero continúa hacia otra de las zonas claves del volcán de San Juan,
el entorno del Duraznero.
En el recorrido comienza a aparecer de nuevo los pinos canarios, la especie que está adaptada a este tipo de entornos, capaz de resistir el fuego y regenerarse, lo que explica su presencia dominante en estas laderas volcánicas
 |
En este punto vemos el Duraznero, situado a unos 1824 m de altitud, otra de las bocas eruptivas que formaron parte de lo sucedido en 1949 |
A sus pies nos encontramos un extenso campo de lava petrificada, las coladas de Las Malforadas.
Un paisaje de roca solidificada de la erupción del 49'
Estas lavas, aunque estén junto al cráter, no pertenecen al Duraznero en sí, sino al conjunto de coladas generadas por el sistema eruptivo del Volcán de San Juan durante aquel episodio.
 |
Lavas de Las Malforadas a la izda y Duraznero a la dcha |
 |
El espectacular campo de Lava de Las Malforadas En el centro de la imagen y que apenas se distingue por la masa de nubes, asoma el Teide |
 |
El color al entorno lo da, como siempre, la retama palmera, que salpica el paisaje con sus tonos amarillos y rompe el predominio oscuro del terreno volcánico |
 |
Cráter del Duraznero, boca eruptiva del Volcán de San Juan
|
Continuamos en ascenso, por la ladera del Volcán de las Deseadas, por la llamada Cuesta de las Deseadas, hacia la zona más alta del recorrido, a 1945m de altitud, el punto más alto de todo el Parque Natural de Cumbre Vieja.
Un tramo que me costó narices, porque ya llevábamos 3 horas de ruta y estábamos caminando directamente sobre ceniza y picón (lapilli, las piedrecitas volcánicas que se expulsan en las erupciones) y en ascenso!, claro!
 |
| Arriba, el final de la Cuesta de las Deseadas |
Las vistas desde el punto más alto del recorrido, son impresionantes
Comenzamos el descenso por la ladera de Las Deseadas y aunque hay bastante pendiente,
la verdad es que con cuidado se hace bien y para mí en particular, fue un descanso.
Tendremos por delante unos 10-12km de bajada
Llegamos al Llano de los Guanches
Tal como
describe el folleto, un llano de picón negro, vegetación arbustiva y pinos y además, una zona inmensamente relajante
 |
| A la izda de la imagen vemos la Montaña Cabrera, y a la dcha el Volcán Martín, de color rojizo oscuro |
Llegamos al Llano de la Manteca (u Hoya de la Manteca) zona donde el pinar canario se vuelve más denso
y nos flanquea el camino y dominado por el picón negro
Estamos de tierra (el picón) hasta en el carnet de identidad, especialmente yo, que he estado haciendo el indio por la bajada
 |
| Llano de la Manteca |
 |
| Llano de la Manteca |
La Montaña Cabrera es un antiguo cono volcánico a unos 1600 m de altitud y que simplemente lo bordearemos para llegar al Volcán Martín. Lo más duro de la ruta, ya ha pasado
 |
| Al frente la Montaña Cabrera |
 |
Llano de la Manteca Estamos acabando de atravesar el Llano de la Manteca... |
...y el sendero nos prepara para bordear la Montaña Cabrera
...para llegar al Volcán Martín, también conocido como Martín de Tigalate, situado a unos 1600 m de altitud
 |
| Volcán Martín |
El Volcán Martín entró en erupción en 1646 y durante unos 82 días, expulsó lava y cenizas
que causaron importantes daños en la isla
La actividad fue tan intensa que los temblores llegaron a sentirse incluso en Tenerife.
 |
Llegamos hasta uno de los grandes protagonistas de Cumbre Vieja, el Volcán Martín, que destaca por sus tonos rojizos, muy diferentes a los negros de las otras partes de la ruta |
Cuando llegamos decidimos hacer un parón en la ruta para asomarnos al volcán. Así que nos desviamos hacia arriba, total, un poco de pendiente más, con el rato que llevábamos de bajada, tampoco nos iba a reventar tanto
El Volcán Martín, que tiene más de una boca eruptiva, tiene en su interior una zona conocida
como Hoyo Verde o Los Goteaderos.
Parece ser que en ese lugar se mantiene algo de humedad o como pequeñas filtraciones de agua, lo que atrae a aves, sobre todo en épocas secas. No es que sea un ‘manantial’ como tal, es más bien una zona húmeda o de rezume, algo discreto
 |
| El Hoyo Verde del Volcán Martín |
 |
| Volcán Martín |
 |
| Bajamos del lomo del volcán para retomar el camino por el sendero por donde veníamos |
Nos adentramos en las Laderas de Fuego.
En este tramo, el contraste entre el negro del picón (la ceniza volcánica) y el verde del pino canario resulta espectacular. Donde hace siglos fluía la lava, hoy se extiende una ladera de arena suelta que acompaña el sendero, haciendo que cada paso que damos los pies se nos hundan
Son poco más de las 15:30 h.
Durante toda la ruta nos ha acompañado un sol de justicia, pero, a medida que seguimos descendiendo, entramos de lleno en el mar de nubes y, de repente, todo cambia.
El paisaje desaparece y las nubes nos envuelven por completo.
Durante unos diez minutos caminamos literalmente dentro de ellas, con esa sensación extraña
de no saber muy bien qué hay más allá…
... hasta que, igual que llegaron, desaparecieron y todo volvió a abrirse
 |
Empezamos a atravesar un pinar, el suelo está cubierto de pinocha, las agujas secas del pino, es algo resbaladizo y encima cuesta abajo |
 |
| Pero la arena negra del camino, no nos abandona |
Estamos en el cruce de la Fuente del Tión, un manantial natural de agua y
donde antiguamente los pastores llevaban su ganado a beber allí
Llevábamos un rato con un cuervo siguiéndonos.
A veces nos sobrevolaba, otras se quedaba a pocos pasos, como si no tuviera ninguna prisa por irse.
Lo curioso es que parecía casi desafiarnos: se alejaba un poco, nos daba la espalda… pero daba la sensación de que nos vigilaba de reojo.
Sabemos que son animales muy inteligentes, y la verdad, no me fiaba ni un pelo.
No estamos acostumbrados a encontrarnos con aves así, como mucho, las palomas de ciudad, que ya ni se inmutan cuando te acercas.
Pero este… este era distinto.
Demasiado tranquilo, demasiado pendiente de nosotros...continuará
En este punto, el Cruce de la Pista del Cabrito, la pista forestal se convierte en una referencia tanto
para senderistas como para ciclistas de montaña.
A partir de aquí, el sendero se vuelve más evidente en dirección al pueblo y empezamos a
encontrarnos con más gente por la zona.
Llevamos unas 6 horas de recorrido y apenas nos hemos encontrado a media docena de personas,
por lo que encontrarnos con una familia de cuatro, nos sorprende
 |
Los lados del sendero están salpicados de rocas negras, son pequeñas 'bombas volcánicas' que fueron expulsadas durante las erupciones y han quedado atrapadas entre los pinos |
No teníamos claro si era buena idea darle comida, pero la curiosidad pudo más.
Le ofrecimos un trocito de bocadillo… y ahí empezó el espectáculo.
Cogía los pedazos, los escondía y volvía otra vez a nuestro lado, como pidiendo más
Así estuvo unos 20', entrando y saliendo, siempre atento.
A cambio, eso sí, se dejó fotografiar sin problema.
En cuanto dejamos de darle comida, desapareció tan rápido como había llegado.
Menudo personaje… bastante listo y un poco interesado, todo hay que decirlo
Entramos en el tramo final del recorrido, donde el gran protagonista es el pino canario.
Uno de los pocos árboles capaces de resistir el fuego e incluso rebrotar tras haber sido calcinado.
Bajo él, el suelo aparece cubierto por una mezcla de ceniza volcánica y agujas de pino que forman
ese característico “picón”, suelto y algo resbaladizo
 |
El tronco ennegrecido del pino canario, probablemente de antiguos incendios, aun así, su resistencia es asombrosa, la copa sigue verde y viva |
Llegamos a un tramo de camino rocoso, donde la piedra volcánica va dirigiendo el recorrido que hemos de seguir y
donde el suelo de picón y la tierra negra nos sigue acompañando
Estamos en el último tramo de la ruta, a poco más de 1 km de Los Canarios, por el Camino Real de la Costa
El murete de piedra es una estructura muy común en los Caminos Reales de la isla.
Servían para delimitar las parcelas de cultivo y guiar al ganado y a los caminantes
Después de tanto tiempo caminando entre negros y verdes oscuros, cualquier toque de color en el
camino se convierte en un pequeño regalo.
Especialmente el amarillo de los bejequillos, que aparece casi de la nada y consigue iluminar el paisaje,
incluso brotando en la piedra volcánica más seca
 |
Bejequillo canario Un arbusto pequeño que suele crecer en zonas rocosas y pinares |
 |
Amapolas Crecen en zonas abiertas y pedregosas, como las que se encuentran cerca de rutas volcánicas |
 |
Poleo de Monte Muy común encontrarla en las zonas de pinar |
Llegamos a una pista asfaltada, casi hemos llegado
Tras tantos kilómetros de paisaje volcánico, ver las primeras casas es casi un alivio.
Un pequeño recordatorio de que la ruta se acaba…y de que la civilización sigue ahí😀
 |
Los Canarios En primer término, la Iglesia de San Antonio Abad Sobre los tejados de las casas de Los Canarios, el cono más redondeado, el Volcán de San Antonio a la izda , más cercano al pueblo y cuya erupción tuvo lugar en el año 1678 y a la dcha, el Volcán Teneguía, el que se ve más al fondo y un poco más bajo, símbolo de la isla y protagonista de la erupción del 71’ Ambos se pueden encontrar si se sigue la ruta, poco más de 6 km hacia el Faro de Fuencaliente
|
 |
Ermita de San Isidro Final oficial del tramo y el inicio de la zona urbana de Fuencaliente. San Isidro es el patrón de los agricultores y su ubicación aquí, rodeada de viñedos y pinos, no es casualidad. Es un lugar donde históricamente se pedía protección para las cosechas de la zona. El empedrado del camino es parte del trazado antiguo que conectaba las zonas altas con el centro del pueblo |
 |
Iglesia de San Antonio Abad De arquitectura es típicamente canaria |
 |
| Tramo final de la Ruta de los Volcanes |
 |
Monumento a El Caminante Escultura de bronce de 1,90 m que rinde homenaje a todos los senderistas que cruzan la isla por la Ruta de los Volcanes
|
Por fin terminamos la Ruta de los Volcanes en la Isla de La Palma🌲🌲
Aunque el sendero está bien señalizado, eché en falta algún panel que explicara en qué zona estábamos, no sé, el nombre de los volcanes y un poco de historia de lo que íbamos viendo.
No tiene complicaciones técnicas, pero físicamente se hace dura. No es tanto una cuestión de fuerza como de aguantar el ritmo y hay subidas que se atragantan bastante, al menos a mí, que es donde más hiperventilo😅
Aun así, el paisaje lo compensa todo, cada paso merece la pena y hace que la experiencia sea tan exigente como increíble